Formación Religiosa
La vocación religiosa es un gran regalo del Corazón Divino. Exige del ser humano el valor, la decisión firme y sobre todo una total confianza  y entrega incondicional a la voluntad de Dios. Ser religiosa, Sierva del Sagrado Corazón de Jesús no es solamente ponerse el hábito religioso. Es en primer lugar entregarse totalmente al servicio de Dios y de la Iglesia mediante el cumplimiento de los votos religiosos de castidad, pobreza y obediencia. Aceptar esta forma de vida exige una sólida preparación.
Postulantado
El Postulantado es la primera etapa de la formación religiosa, dura nueve meses. Su fin es complementar el conocimiento religioso e inicialmente conocer la vida en la comunidad religiosa.

Señor Jesucristo, mi Dios y mi Señor, te alabo y te doy gracias que en tu infinita misericordia te has fijado en mí indigna y me llamaste a tu santo servicio, a la amistad singular contigo. Concédeme la gracia de entender y apreciar este don tan grande de tu Sacratísimo Corazón. Que responda a este don con generosidad y humildad.
(...) Quiero saber si estoy llamada a vivir en esta Congregación.
(...) Te pido que seas tu mismo mi Luz, mi Camino y mi Vida. Oh Inmaculada Servidora del Señor, Madre mía y mi Maestra, con confianza me entrego a ti.
(De la oración de postulante)
Noviciado
Con el Noviciado comienza la vida religiosa, es el tiempo de prueba que dura dos años.
Nos introduce en los deberes principales de la vida religiosa y en la espiritualidad de nuestra Congregación. En un ambiente de silencio y recogimiento nos introduce en la vida de oración y práctica de los consejos evangélicos.

¡Señor, haz que conozca tus caminos y enséñame tus sendas!

Al terminar el tiempo de noviciado las hermanas reciben hábito religioso y emiten los votos religiosos de castidad, pobreza y obediencia por un año.
Juniorado
Tiempo de Juniorado dura cinco años. Es tiempo de votos temporales porque las hermanas cada año renuevan su profesión religiosa.

Hermanas junioras profundizan su formación espiritual y perfeccionan sus habilidades profesionales, también gradualmente se incorporan en los trabajos que caracterizan nuestra Familia Religiosa. Tienen varias ocasiones para "probarse", de manera práctica, como Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y prepararse para  los votos perpétuos.
Profesión perpétua
Llega el esperado momento de los Votos Perpétuos. Durante una solemne Eucaristía las hermanas pronuncian la fórmula de los votos de castidad, pobreza y obediencia, consagrándose a Dios por toda la vida.

El voto de la castidad nos permite de manera libre amar a Dios y servir a todos los necesitados. Comprometiéndonos vivir en la pobreza expresamos nuestro deseo de vivir como Jesús, nuestro Salvador que por nosotros se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza. Y por el voto de la obediencia consagramos a Dios nuestra voluntad para tener parte en la edificación del Reino del Sagrado Corazón de Jesús según el plan Divino.

El día de los votos perpétuos no solamente es finalización gozosa del tiempo de la formación que dura ocho años. Mejor dicho es un nuevo principio, decisión de no mirar atrás y cada día con valor y fidelidad seguir a Jesucristo.

Todo para la mayor gloria
del Sagrado Corazón de Jesús.
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